El rincón de helman

¿Qué tienen en común aquellas historias que recuerdas? Aquellas en las que piensas cuando te preguntan cual consideras una buena historia.

 

 

Una buena historia es como la buena música, no hace falta que sea tu estilo, la puedes identificar a la perfección y disfrutar con ella de todos modos. En mi caso, nunca me ha gustado la ciencia ficción, sin embargo sería delito no reconocer el merito narrativo de Star Wars. (entre otras)

Pero, ¿qué tiene en común la afamada franquicia de George Lucas y el libro que tienes en tu mesita de noche al que tan enganchado estás? O ¿con aquel anuncio que saltó en tu youtube y no lo quitaste porqué querías saber que pasaba después?

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Un buen personaje con el que empatizar, crear un conflicto interesante, al menos una toma de decisión, conexiones narrativas, giritos… todo suma en el coctel de una buena historia.

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Desde luego hay elementos comunes y se ha teorizado en extenso sobre claves narrativas: un buen personaje con el que empatizar, crear un conflicto interesante, al menos una toma de decisión, conexiones narrativas, giritos… todo suma en el coctel de una buena historia.Pero aunque se atribuya mucho el valor al momento climax de una narración, yo quería hablar de aquello que le antecede en un par de estratos: el planteamiento.

Me duele en parte aceptar que vivimos en la época de la inmediatez, es verdad que no tenemos paciencia, no dudamos: si nos engancha somos fieles usuarios, pero sino ¡Next! No perdemos tiempo. Por esta razón ahora más que nunca tener un buen planteamiento es clave y yo creo que siempre ha formado parte de las grandes historias: cómo se presentan los personajes y la entrada.

 

No es necesario, ni determinante, empezar con una frase conmovedora pero es verdad que funciona. Veamos:

Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias». Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer.

(Primeras líneas de la novela El extranjero de Camus. )

En 3 líneas nos atrapa: 1. Presenta el personaje: al protagonista le debe pasar algo porqué no reacciona con empatía ninguna (personalidad interesante). 2. Ha pasado algo ¿Qué?.

 

Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños, con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo venenoso sobre el mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos eran las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la Historia.

(Primeras líneas de la novela Fahrenheit 451)

  1. Presentación del personaje ¿Pero porqué lo hace? 2. Empieza en plena acción ¿Qué está pasando?

 

Y uno de mis inicios favoritos:

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

(Primeras líneas de Lolita de Navokov. No hace falta apuntes)

 

Veamos un universo quizás más conocido, el creado por J.R.R. Tolkien. ¿Recordáis como empieza?

En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.

 

Star Wars, ya que he planteado antes el ejemplo, sin embargo, empieza de un modo algo distinto. Una de las famosas características de la saga es empezar con un texto que te pone en contexto de aquello que ha pasado. Pero ¿recuerdas como empieza tras eso? Sin frases: acción. Empezar con acción engancha al espectador, lo descoloca ¿Qué está pasando ahora?. Cada uno de los ejemplos citados ha empezado con acción (a la intensidad proporcional de cada relato) suscitando esa misma pregunta ¿Qué está pasando?

 

El inicio es uno de los factores comunes de todas las grandes historias.

Pero más allá, si hablamos de narrativa publicitaria donde cada minuto cuenta, si todavía no te ha convencido mi argumento te daré mi número (todos tenemos uno):

-20 páginas

-20 minutos

-2 capítulos

Es lo que tardo en decidir si una historia me va a enganchar o no. Hay quien es más paciente y una gran cantidad todavía más impacientes que servidora.

 

¿Te imaginas cuantos segundos va a tardar tu usuario en descartar una publicidad que no lo atrape en los 5 primeros segundos?


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